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MOÑITOS CON MOTOTEST

Aunque no soy muy amigo de salir con gente que no conozco, – de por sí manejar moto en grupo es complicado y, más aún, cuando no sabes cómo conducen – un motero no se puede quedar quieto, y va tratando de ampliar su círculo de amigos para tener más opciones de viaje.

Nuestros Amigos de MotoTest nos invitaron a su paseo anual en Moñitos. Invitación difícil de despreciar porque aún sin conocer a todas las personas que asistirían; sabíamos que nos acogerían rápidamente.

Para este paseo teníamos varios gadgets nuevos para estrenar.Riders Protection nos facilitó el casco AGV Strada Vision White/Grey/Red del que les hablaremos en otro artículo , Sena Bluetooth Colombia  se vinculó con el intercomunicador  SMH5FM y Garmin Camacol con la cámara Garmin Virb Elite.

La salida sería a las 6 a.m. desde la bomba ESSO de Industriales, en Medellín. Un recorrido de 506 km con múltiples paradas, empezando en el restaurante Los Comerciales, más adelante del alto de Matasanos, en el cual ya tenía planeado uno de esos famosos chorizos que dejan empañado el visor del casco una buena parte del camino. #EnMotoRecomienda probarlos cada vez que pasen por ahí, ya que nunca defraudan.

La segunda parada fue en Brisas del Cauca, un restaurante en Puerto Valdivia, a orillas, como su nombre lo indica, del Río Cauca. Un restaurante perfectamente ubicado para cambiar de indumentaria, prepararse para el nuevo clima – caliente y húmedo – , y descansar después del duro tramo desde el alto de Ventanas.

La tercera parada fue en Caucasia para tanquear y  tomar un refresco. Aunque había más paradas programadas, nos ganó el deseo de llegar a descansar y conocer, – o como diría Leo, hice un “Mono” – así que un pequeño grupo de disidentes nos fuimos directo hacia el Rancherío Shangai – que conste que yo no los guíe, simplemente me uní -.

La carretera, estaba en muy buen estado  casi no había carros. Llegamos a Lorica Y nos desviamos  hacia San Bernardo del Viento. La carretera cambió un poco, más angosta y más deteriorada, con varios tramos de puentes largos y de un solo carril. Empezó a caer una lluvia que no fue molesta sino más bien refrescante.

Pasamos el letrero que indicaba que estábamos próximos a llegar al Rancherío Shangai en Moñitos y entramos a un camino destapado. ¿La recompensa al final? el imponente mar azul y la playa, una playa que ha cobrado el orgullo, honor y ha dejado huesos rotos, morados y magulladuras en muchos motociclistas aventureros. Un tramo corto pero complicado por ser totalmente arena suelta. Son aproximadamente unos 800mts de terror en los que la mayoría de los pilotos bajaron a sus acompañantes para realizar esta tormentosa cruzada por su cuenta y riesgo, sin cobrar víctimas en esta oportunidad.

La noche en Shangai cuesta alrededor de $150.000 la noche por persona con todas las comidas incluidas.

Finalmente llegamos a nuestro destino nos encontramos con una grata sorpresa. La recepción, un simpático quiosco donde nos recibieron los propietarios y, en un gesto muy generoso, nos entregan una especie de plancha en madera para poner en la grama y ayudar a parquear las motos, evitando que el gato se entierre y finalmente caiga por su peso. Se ganaron otro punto más por pensar en los motociclistas.

Parqueamos nuestros vehículos y nos dispusimos a ponernos cómodos para entrar en un ambiente de relax and enjoy. La cabaña es muy cómoda: no tiene T.V. ni Aire acondicionado pero son lujos de los que puedes prescindir, y en las noches es muy fresca. No quedó más que reunimos a disfrutar de un delicioso almuerzo y a descansar un rato de la jornada de moto mientras el resto del grupo llegaba.

Una vez entrada la noche los amigos de MotoTest nos tenían una sorpresa que incluía conjunto vallenato y una fogata, en la cual nos integramos al ritmo de la buena música y una garrafa de Aguardiente Antioqueño que parecía no tener fin. Un merecido descanso.

El sábado nos levantamos tarde y disfrutamos de un día de playa, divertidos juegos múltiples, y entre “una cervecita”, “un guarito”,  “un ronaldo” (Ron)  y  “ vení que no es pa eso”, la jornada se terminó enredando. Almuerzo, siesta y repite hasta la noche con un bingo y unos premios tremendos que incluían prendas inteligentes de Sop Biker, maletines de Slik accesorios e intercomunicadores de Sena.

…entre “una cervecita”, “un guarito”,  “un ronaldo” y  “ vení que no es pa eso” la jornada se terminó enredando…

El domingo si fue de pasar guayabo, la fiesta de ayer nos había pasado la cuenta de cobro y la única solución, sopa – y una que otra michelada para nivelar, ustedes saben – y descansar mucho ya que el lunes nos esperaba regreso.

En la noche nos encontramos con la sorpresa de que había un conversatorio con un viejo trotamundos llamado Juan B. Juan nos empezó a contar historias increíbles de sus múltiples paseos en motocicleta alrededor del mundo: China, Australia, Alaska, USA, Suramérica, entre muchos otros destinos, y unas anécdotas únicas (como quemar una moto nueva 2 días antes de acabar un paseo),que merecen un próximo espacio dedicado solo para él. Luego vino un representante de SENA Bluetooth a resolvernos dudas de manejo de los equipos y a contarnos de los nuevos productos que próximamente saldrán al mercado, y después a dormir.

La cita era a las 6 am del otro día en el comedor para desayunar y salir a las 7 en punto. Esto sería imposible. Eran las 4 am y empiezo a ver unas luces en el techo, no entendía bien lo que pasaba, al parecer estaba cayendo un aguacero tenebroso con un ventarrón digno del fin de los días, que duró casi hasta las 5.30 am. ¿Ha intentado salir de una playa mojada por la lluvia en moto? No es divertido.

En el desayuno la noticia era que había varios percances en la vía debido al vendaval. El cielo se empezó a cerrar de nuevo, a lo que yo dije “acá no me coge el agua” y a las 6 en punto arranqué. Mi compañero de viaje Juan B me dijo “váyale dando que yo lo alcanzo en el camino” que fueron las últimas palabras que supe de él en ese paseo, ya que no lo volví a verlo hasta una semana después.

Mi compañero de viaje Juan B me dijo “Váyale dando que yo lo alcanzo en el camino” que fueron las últimas palabras que supe de él en ese paseo, ya que no lo volví a verlo hasta una semana después.

A excepción de algunos tramos de la carretere afectada por el invierno, no hubo grandes novedades en el retorno, de Planeta Rica en adelante todo fue normal hasta que llegamos de nuevo a Los Comerciales, parqueamos y se largó de nuevo el diluvio. Me comí un chorizo – en serio, cada que puedan, paren y prueben el chorizo – y de regreso a la carretera, con tan buena suerte que nos escampó de inmediato, seguimos nuestro curso y para la casa a planear nuestra próxima aventura #EnMoto

El Mono

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