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MEDELLÍN EN SCOOTER

MEDELLÍN EN SCOOTER

En Medellín, una ciudad de casi 4 millones de habitantes, sumergida en un estrecho valle en la cordillera central transportarme en moto no sólo resulto ser una buena jugada financiera sino que también aumentó increíblemente mi calidad de vida.

Eran los últimos años del siglo pasado cuando en Medellín, la ciudad de la eterna primavera, era un paraíso movilizarse. Lejos de los problemas que tenían las grandes urbes como Bogotá, Medellín solía ser el lugar donde podías estar en 15 minutos en cualquier parte; ir de Bello a Envigado, y efectivamente atravesar la ciudad, era una cosa de minutos y los tacos, trancones o embotellamientos rara vez se veían.

Pasan 14 años después la situación no es la misma.  Con una cifra alrededor de 1’100.000 de vehículos circulando en la ciudad, y cuando en el 2012 se registraban casi 39.963 vehículos por cada 100.000 habitantes, la movilidad urbana en este pequeño espacio disminuyó dramáticamente  la eficiencia del transporte, y aumentó considerablemente los periodos de desplazamiento de las personas. Medidas como el “pico y placa” generaron un efecto adverso que aumentó la venta de vehículos usados y finalmente aumentó el número de vehículos en la ciudad.

…en el 2012 se registraban casi 39.963 vehículos por cada 100.000 habitantes…

En esa época yo vivía en Laureles a unos 8 kilómetros de distancia de mi lugar de trabajo, en el Poblado. El trayecto en carro toma alrededor de unos 20 a 25 minutos – si todo salía bien – haciendo imposible, por ejemplo, almorzar en mi casa en la hora y media que tengo de tiempo disponible. Además, la mensualidad del parqueadero en mi oficina, y el sobrecosto en el que recaía en los días de pico y placa montando en taxi para transportarme 2 veces a la semana, estaban afectando mi bolsillo y mi estado anímico.

Por muchos años me movilice también en motos de alto cilindraje por la ciudad, mucho más cómodo que en carro, sin embargo no libre de problemas. El problema con las motos de alto cilindraje en la ciudad son varios, que van desde dónde parquear, a los costos de mantenimiento como cambios de aceite y llantas, ambos mucho más frecuentes que en un carro y de mayor valor – y ni hablar de la depreciación generada por acumular tantos kilómetros o problemas de seguridad –. Es una opción viable y mejor que un carro, sin embargo yo aún quería más.

Fue en ese momento que cambié mi vehículo diario de una Yamaha Super Tenere, una imponente bestia de 260 kilos y 1200c.c. por una humilde Kymco Agility 125 c.c. de escasos 100 kilos  y casi 100 kilómetros  por galón.

Fue la mejor decisión que he tomado en mucho tiempo.

Mis tiempos de transporte se redujeron a casi 10 minutos por trayecto, podía parquear libremente sin preocuparme por la moto, mi consumo de combustible se redujo casi al 20% y los costos de mantenimiento son ridículamente bajos – comparados a la otra moto –  y, al tener 2 motos, mi moto de alto cilindraje no se deprecia tanto por los kilómetros acumulados. Ahora también mi bolsillo es feliz.

Recorrer la ciudad en la Scooter también abrió una serie de destinos que normalmente no consideraría; como almorzar en el parque del MAMM para un picnic de medio día; libre de problemas de parqueo y a unos cuantos minutos de la oficina, o incluso atacar el tráfico de la avenida el poblado para almorzar en Firehouse, en Sao Paulo Plaza o Chef Burger en Contenedores Food Place.

Ahora puedo ir a almorzar y tengo tiempo para hacer siesta, tengo más tiempo disponible y me sobra algo de dinero al final del mes que utilizo en más paseos o accesorios para mi moto o para mí, tengo una scooter que permite personalizarla y consentirla como un juguetico más y aprender a montar en otro estilo, ayudo al medio ambiente y promuevo el uso eficiente de las vías. Eso sí, como todo trayecto en moto, la conducción a la defensiva y seguir las normas de tránsito es vital para evitar accidentes.

La oferta actual del mercado tiene algo para todos los gustos, desde las pequeñas scooters como la Kymco Agility, o la Kymco Like, la icónica Yamaha BWS y la Yamaha Fino, o las grandes maxiscooters de 300c.c como la Kymco Downtown. Eso además de motos citadinas como la KTM Duke 200 y la Duke 390 de quien les habló el Mono, la Pulsar 200,  la Yamaha FZ16 o la R15; en fin. Para todos los gustos.

Mi única recomendación es cambiar inmediatamente las llantas de la scooter – sobre todo en la categoría 125c.c. – por unas llantas mejores, ya que la oferta actual, especialmente en la kymco es, sin muchos rodeos, mala y potencialmente peligrosa. Por suerte es un cambio de bajo costo y alto beneficio.

Ah, y siempre puedes tomar un taxi en la lluvia o usar impermeable.

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