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NEVADO DEL RUÍZ: AVENTURA RDC

NEVADO DEL RUÍZ: AVENTURA RDC

EnMoto le da la bienvenida a su contribuyente online, Juan Manjarrés. Guía turístico de aventura de RDC.

RDC2El tour comenzó temprano, o al menos para mí; preparar la moto, equipaje, bajar los nervios y alistar la ruta de GPS. Cosas que normalmente hago, pero para ellos, pilotos experimentados en las lides de viajes en moto de enduro, por todo el mundo, seguro simplemente fue un paseo más. Robert y Mark, 2 moteros internacionales que estaban en Colombia serían guiados por RDC, – empresa dedicada al turismo de aventura – en las maravillas de paisajes que tiene Colombia. No podía, ni iba a, defraudar. Así sería el paseo, 600Km divididos en dos días de viaje, partiendo desde Medellín. Nos hospedaríamos en una casona en Villa María en el Departamento de Caldas, dejándonos así un día para un ascenso al Nevado del Ruiz. Este es uno de los destinos de aventuras más populares del país, pero también, uno de los más difíciles.

¿Será que podemos comprar uno y enviarlo a Holanda?

Los primeros kilómetros fueron a un ritmo tranquilo, buscando encontrar la velocidad mientras ellos se acomodaban a las motos, al terreno, al clima y a las personas que encontrábamos en el camino. En Colombia pasamos de tener 18ºC a 1500 msnm a estar a 900 msnm con un calor sofocante de 35º, no es fácil, pero es la maravilla de este paraíso donde podemos montar 365 días del año y el mayor riesgo es un aguacero de aquellos. Cuando llegamos a Puente Iglesias ya estábamos acomodados, ya podíamos tirar un poco más duro y tratar de alcanzar la meta de almorzar en Jardín y poder ver con buena luz, el páramo que divide esta población de Riosucio. Nuestro paso por Jericó se vio interrumpido por las fotos de rigor frente la gran cantidad de Toyotas y ver la sorpresa de Robert, uno de los viajeros, cuando me pregunta: “¿será que podemos comprar uno y enviarlo a Holanda?»  – jejejeje que cara irá a poner con los willys en el eje cafetero – . Seguimos hasta Jardín donde almorzamos en el hotel de Colsubsidio. Las preguntas en mi cabeza: “¿será que la comida si les gustó? ¿Será que voy muy despacio? o ¿será muy rápido? ¡Ojalá estén pasando bueno!” De todas formas, su expresión de alegría y caras curiosas mirando el pueblo me dejó muy tranquilo sobre tu estado mental. “Están maravillados con este paseo”.

Nah, mejor dejemos las motos acá y vamos a pie

Cuando seguimos el camino, el recorrido hasta Riosucio nos tomó algo más de lo previsto, por lo que la bajada de Bonafont a Irra debíamos hacerla sin contratiempos, cosa que tampoco se pudo. Lastimosamente en una curva me encontré con una gallina y, sin tiempo de reaccionar, se fue de sancocho. Paramos mientras le pedía disculpas a la señora dueña de la gallina y le hacia el desembolso correspondiente para pagar mi deuda, cosa que agradeció. Continuamos mientras el calor subía y ya sentíamos la humedad de la orilla del cauca. Llegar a Irra significaba el tramo más largo de pavimento, 10km, que servía para tratar de estirar los músculos y descansar antes de llegar a Manizales, cruzar la ciudad, y llegar a Villa María a buscar el hotel. Desde Villa María hasta el hotel nos demoramos una hora, el cansancio ya se sentía y para acabar de ajustar, ya era oscuro y caía un poco de lluvia. Cuando por fin “llegamos” al hotel, sabía que no llegaríamos directamente, que debíamos caminar un largo trecho antes y que las motos no pasaban la trocha que había hasta ahí. Cuando llegamos, Robert dijo que bajáramos en las motos, sintiéndose muy capaz. Tanto él como yo comenzamos a bajar, el primero, después yo y de último Mark. En la noche todo es más difícil, pero esto estaba muy difícil, sobre todo si tomas en consideración el cansancio de 270Km y 12 horas de manejo, además de la lluvia y la noche.  “Nah, mejor dejemos las motos acá y vamos a pie”, y valiente subida, que trocha y que loma. Buena decisión.

El hotel es diferente, una casona vieja, con termal propio, y todo el hotel para nosotros solos; 2600 metros sobre el nivel del mar, mucho frío, pero el descanso era después de un día largo comenzó con una comida casera y un rato largo en el termal. Habíamos conquistado el primer día y aunque nos esperaba un segundo de más trochas, era el momento para relajarse. El siguiente día el plan era simple, primero vamos por las motos “parquedadas” en la mitad de una trocha, vamos al nevado en la mañana, almorzamos en Villa María y regresamos al hotel, ¿fácil no?

Realmente no esperaba mucho del paisaje…

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Todo comenzó con la montada a caballo; visualicen a 2 personajes venidos de Europa, que han montado en camello y elefante, pero nunca habían montado a caballo. Verlos montados, con botas de motocross, con casco, las chaquetas y todo el equipo, en unos caballos de tierra fría no tiene precio, y para ellos, fue una experiencia memorable más del viaje. La subida de la trocha, donde nos había metido Robert fue un poco más extenuante de lo que pensábamos, de todas maneras cuando logramos salir nos dirigimos al nevado, a la hacienda Potosí. Realmente no esperaba mucho del paisaje porque las últimas veces  – ¡siempre! para ser RD3honesto – estaba nublado, si mucho esperaba ver unos frailejones y la pradera y me daría por bien servido. Cuando llegamos al páramo la sorpresa de ver los nevados ¡despejados y cubiertos con nieve! Decidimos descansar un rato en la altura, mientras contemplábamos el paisaje y el silencio, yo no podía creer que estuviéramos viendo todas las cimas con nieve. Robert solo quería seguir jugando con la moto y Mark creo que estaba un poco cansado.

Cuando comenzamos el descenso siguieron las sorpresas un cóndor, aunque algunos amigos dicen que lo que vi fue un gallinazo, yo sigo firme en mi versión, un majestuoso cóndor. También vimos liebres y conejos acompañados de la hermosa flora del nevado. El regreso al hotel fue sin mayores contratiempos, unas cuantas paradas a tomar fotos, almuerzo en Villa María y listo. Pero esta vez yo tome la decisión de dejar las motos arriba y bajar al hotel a caballo – lección aprendida – no quería tener que luchar al otro día con el peso adicional del equipaje, la herramienta, el cansancio y la trocha. Más termal para relajarnos y a dormir.  El regreso fue sencillo, un poco más de pavimento para recortar tiempo y una ruta alterna por Supía, Caravana, Valparaíso y Támesis.

Todo ocurrió sin problemas, un tour que me deja contento y abre la puerta a muchos más que quieran venir a disfrutar de este país donde todas las personas en cualquier camino lo saludan a uno cuando pasa, sabiendo que la experiencia de Robert y Mark estarán siendo contadas como las grandes historias de su aventura en Colombia.

RDC presta servicios de turismo de aventura, enfocado en los deportes a motor y específicamente ATV y UTV, Enduro y Motos de turismo. Se dirige a los usuarios de motocicletas como guía de turismo de aventura, tanto a nivel nacional internacional y también presta servicios de capacitación en temas afines.

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